Al entrar en un taller de fundición de acero, se siente el poder bruto. Los hornos de arco rugen, los hornos de inducción zumban a altas frecuencias y la demanda de electricidad es asombrosa. Pero detrás de esta impresionante potencia industrial se esconde un costo oculto: una mala calidad de energía que reduce las ganancias y amenaza los equipos. El verdadero problema: potencia reactiva y caos du...